No una, sino varias batallas por la democracia

Escribe: Gerardo Távara Castillo

Desmontar la pretensión de la mayoría parlamentaria de elegir “a como de lugar” a los nuevos integrantes del Tribunal Constitucional es la batalla más urgente de estos días para proteger la democracia.

Es claro que el repentino apuro por elegir a seis de los siete magistrados del TC tiene detrás la motivación de asegurar un tribunal “amable” para las causas que preocupan a la referida mayoría congresal. Entre éstas figuran el habeas corpus para la liberación de la investigada lidereza de Fuerza Popular Keiko Fujimori -hoy en prisión preventiva- Jaime Yoshiyama y otros, así como el pronunciamiento respecto de una probable cuestión de confianza por el adelanto de elecciones o el cierre del Congreso.

La fórmula extraordinaria adoptada mediante la cual los grupos parlamentarios -no todos, hay que aclarar- proponen un candidato o candidata se parece más a un reparto de cupos -sin concurso público- que a un proceso transparente y abierto de selección de los más competentes e íntegros juristas, sin que ello suponga desconocer los méritos de algunos de los propuestos. Corresponde aclarar que esta modalidad no es la única prevista en la ley. La otra, la ordinaria y original, incluye la presentación de candidatos por parte de la ciudadanía y sus instituciones, no sólo por parte de los grupos políticos en el Congreso.
(Art 8 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional)

Al escribir este post, la prensa ha difundido un audio entre la candidata del fujimorismo Carmela de Orbegozo y el prófugo ex juez César Hinostroza, investigado por su participación en la organización criminal “los cuellos blancos”. En la lista de postulantes figura también Wilber Medina, ex candidato al Congreso por el Partido Aprista, así como Ernesto Álvarez Miranda quien ya integró el TC y ha emitido opinión en el sentido de la inconstitucionalidad del adelanto de elecciones y contrarias al enfoque de género con lenguaje agresivo, vale decir.

https://www.expreso.com.pe/opinion/ernesto-alvarez-miranda/perspectiva-de-genero-o-ideologia-totalitaria/
No deja de llamar la atención que un Congreso cuya desaprobación bordea el 90% pretenda elegir a 6 de los 7 miembros de un Tribunal Constitucional para los próximos 5 años. Más aún si es altamente probable que este parlamento sea muy pronto reemplazado mediante vías constitucionales: el adelanto de elecciones generales propuesto por el presidente Vizcarra o el cierre parlamentario tras la negativa de una cuestión de confianza que podría presentarse -también por el poder ejecutivo- en cualquier momento. Las suspicacias resultan plenamente justificadas.

Un plural grupo de abogados y profesores de derecho hemos suscrito una carta exhortando a los candidatos y candidatas al TC a evaluar la declinación a su postulación, considerando las condiciones en que se produciría la elección.

https://twitter.com/gmtavarac/status/1175199611763548165?s=19

Otra batalla democrática nos remite a julio del presente año en que el gobierno de Martín Vizcarra presentó al Congreso una reforma constitucional para recortar -excepcionalmente- el actual mandato presidencial y parlamentario y adelantar las elecciones a abril del 2020. La presidencia de la comisión de Constitución se ha encargado eficientemente de dilatar el debate con la finalidad de “desgastar” la iniciativa presidencial y, a la vez, aprovechar los plazos para hacer materialmente imposible el adelanto electoral. No es la primera vez que la congresista Rosa Bartra (FP) hace uso de sus habilidades dilatorias; aunque en anteriores oportunidades -reforma judicial y reforma política- sendas cuestiones de confianza la obligaron a acelerar el paso.

Está también en juego la batalla por el control doctrinario, político y económico de la educación básica y superior. Tamar Arimborgo, la congresista fujimorista que preside la comisión de Educación, cumple la tarea de investigar a la Superintendencia Nacional de Educación Superior – SUNEDU para contener las exigencias de ésta sobre las universidades y -así- garantizar que muchas de ellas sigan financiando campañas electorales y lucrando a costa de los derechos y expectativas de miles de jóvenes que ven en la educación universitaria un vehículo para realizar sus legítimas aspiraciones.

https://tiempolugar.wordpress.com/2019/09/18/que-se-juega-en-la-investigacion-a-la-sunedu/

Arimborgo y varios de sus colegas han propuesto erradicar el enfoque de género del currículo educativo y de las políticas públicas y lo argumentan con ideas trasnochadas y contrarias a las libertades y derechos fundamentales en pleno siglo XXI, como que el sexo es sólo para reproducción y no para placer o que el enfoque de género produce cáncer y sida ¡?

No es poca cosa; están en la línea de Jair Bolsonaro y otros políticos de la región que buscan dar marcha atrás en el liberalismo de las ideas e imponer moldes discriminatorios y contrarios a los derechos fundamentales, todo bajo un discurso de fundamentalismo religioso y antidemocrático que pretende defender el poder del capital tanto como el del patriarcado.

En ese contexto, la reforma judicial y política son vistas como una amenaza para quienes se esfuerzan por garantizar el estatus quo e impedir la renovación de la política y los nuevos aires en la sociedad y en la democracia.

Son, pues, varias y consistentes las batallas en las que nos encontramos y no vale bajar la guardia.

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